martes, 26 de julio de 2016

Consejos para presentar y tener éxito un test de traducción (Parte II: durante)



Hola a todos,

Esta es la segunda de tres entradas sobre cómo presentar y tener éxito en un test de traducción. En la primera entrega, hablé sobre las condiciones a acordar ANTES de presentar la prueba de traducción. En esta segunda parte (que aunque no lo crean, es tan buena como la primera :D), hablaremos de las medidas que hay que tomar DURANTE el test de traducción para garantizar el mayor éxito posible.
Esta técnica la he empleado con mi socia Nathaly Bravo, con quien actualmente trabajo en un proyecto muy interesante de localización de fútbol, obtenido gracias a un test de traducción.
Como mencioné en la entrada anterior, siempre he creído que lo más recomendable es evitar los tests de traducción a toda costa, pues pocas cosas juegan a nuestro favor en uno. Sin embargo, si una vez que hayamos evaluado los riesgos y oportunidades del test, vemos que vale la pena presentarlo, pues bien sería bueno llevar a cabo los siguientes consejos durante la realización del mismo.

Presta suma atención a cada regla gramatical y ortográfica

Si ya te decidiste a presentar un test de traducción, pues no dudes en consultar todas las referencias gramaticales y sintácticas con las que podrías tener dudas: ¿Uso aún o aun? ¿Solo o sólo? ¿Se escribe con o sin mayúscula? Para ello, puedes consultar varias páginas como la página de Español Urgente o la página del Centro Virtual Cervantes.

Intenta anticiparte a las objeciones del revisor

Como lo he dicho anteriormente, mi principal problema con los tests de traducción es que muchos revisores tienen el síndrome del bolígrafo rojo y no parecen darse cuenta de que están tratando con profesionales. Esto es incluso más verídico cuando las revisiones las hace una persona en plantilla, quien tiene que hacer ver a sus superiores que el dinero que invierten en él vale la pena.
Lo más gracioso es que en muchos casos, los revisores ni siquiera están capacitados para hacer la revisión y dejan pasar errores garrafales para afincarse en otros muy sutiles. En otros casos, no siguen algunos de los fundamentos básicos de la revisión (de los que haré una entrada en un futuro no muy lejano). 
Sea como sea, ya que deseamos que la empresa nos acoja como sus proveedores, debemos asegurarnos de que el revisor, sin importar su habilidad (o falta de ella), no pueda presentar ninguna objeción seria, ya que tu palabra no va tener el mismo peso que la suya al momento de que te entreguen la corrección.
Por eso, una de las mejores formas de evitar este problema es colocando referencias de dónde hemos obtenido las traducciones. Un ejemplo claro de esto lo vemos si hemos traducido un término de una forma o de la otra o si dejamos de traducir una palabra. Para eso, bien sirven los comentarios de Word o una celda aleñada en Excel.

Tómate tu tiempo y revisa todos los posibles detalles

Es un poco obvio, pero si ya accediste a presentar un test de traducción, deberías intentar detenerte en cada pequeño detalle y cada pequeño error en el test. Por ejemplo, en el proyecto en el que actualmente trabajo, Nathaly y yo tuvimos que pasar cuatro horas de nuestro tiempo corrigiendo y viendo cada uno de los detalles que podían provocar problemas en el test de traducción.
Mi consejo es que revises al menos cinco veces: la primera, el sentido (contra el inglés); la segunda, la ortografía y sintaxis; la tercera, los términos y vocabulario (si te mandaron una guía de estilo); la cuarta, el formato; la quinta, el estilo y tono.
Y es que, mil veces peor que invertir tiempo gratis en un test de traducción es el hecho de que tu esfuerzo termine siendo desmeritado por algún pequeño error que pudiste haber revisado y corregido.

Pide a otro que te revise el test

Si no has firmado un NDA antes de presentarlo, puedes recurrir a un amigo traductor para que le eche un ojo a tu trabajo. Muchos dirán que esto es antiético, pero el hecho cierto es que en un test de traducción los revisores pondrán todo el cuidado que no ponen en un proyecto de verdad, cosa que también es antiética, pues están aplicando parámetros más rígidos que los necesarios. Por ende, tienes que asegurar que tu esfuerzo y tiempo no sean mal logrados. 
En todo caso, un test de traducción es solo la puerta a la agencia, quien te contratará basándose en tu desempeño con ellos, no en un test excesivamente corregido.
En la última entrega, daré unos consejos sobre qué hacer DESPUÉS de presentar el test.
Nos vemos en una próxima entrada de Traducir y Divertirse...

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